Cómo leer tu informe de vida laboral sin perderte
El informe de vida laboral es la fotografía oficial de tu relación con la Seguridad Social. Se obtiene desde la sede electrónica y puede incluir decenas de entradas si has trabajado en varias empresas o con contratos discontinuos.
Cada línea representa un periodo: empresa, fecha de alta, fecha de baja, días cotizados y base de cotización. Lo habitual es recorrer el documento cronológicamente y marcar los periodos en los que recuerdas haber trabajado pero no aparecen, o al revés: entradas que no reconoces.
Los huecos entre una baja y la siguiente alta merecen atención. Algunos son normales —periodos de paro, baja maternal, formación— pero otros pueden indicar que una empresa no comunicó correctamente tu alta. En ese caso conviene reunir nóminas y contratos de ese intervalo antes de solicitar una rectificación.
Las bases de cotización varían según el salario de cada periodo. Si ves picos o caídas bruscas sin cambio de empleo, comprueba si hubo pagas extraordinarias prorrateadas o reducciones de jornada. Las bases influyen directamente en el importe de futuras pensiones y prestaciones.
También aparecen indicadores de situaciones especiales: contratos de formación, relevo generacional, jubilación parcial. Si alguna sigla no te resulta familiar, anótala y consúltala antes de tomar decisiones sobre jubilación o compatibilidad de empleo y pensión.
Descargar el informe una vez al año es una buena práctica, especialmente a partir de los cincuenta años o si estás valorando un traslado internacional con convenio de seguridad social. Detectar un error con cinco años de margen es mucho más sencillo que hacerlo cuando ya has iniciado la solicitud de pensión.